A la izquierda. "El Gran Masturbador" obra del gran pintor español Salvador Dalí.

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Esto sucedió en Guatemala. Una noche, ya algo tarde me dirijía a mi casa en un taxi. Como muchos de Uds. que han utilizado este medio de transporte sabrán, uno como que agarra de compadre al taxista. Personalmente, no me gusta el silencio; lo aborrezco y por lo mismo soy bastante parlanchina, agreguemósle a eso, que muchas veces soy demasiado directa y encima de eso, inconvencional y boca suelta. Así que toda esta mezcla de "cualidades" (que a veces me meten en problemas) resulta en que hablo de lo que se me viene a la mente y en presencia de abuelitos que se hacen los santos, señoras que se hacen las monjas, hijas que se hacen las virgenes, hombres que me ven como puta por hablar tan claro,ya que tristemente, en la sociedad de mi país, una mujer no debe hablar de sexo y si lo hace, es porque es una cualquiera, en fin, prácticamente, lo único que respeto es a los niños, de ahí, que se agarren porque ahí vengo.

Esa noche, no sé ni como fue que paramos hablando de la prostitución con el taxista y por ende, ese tema conduce a sexo. Me decía el señor este, que las prostitutas, eran necesarias en nuestra sociedad y yo le pregunté el porqué de esta aseveración; a lo que él respondió: "Es que estás mujeres son unas sucias. Uno les paga para que ellas hagan prácticamente lo que a uno se le antoje". El Don, por respeto a mí, no fue gráfico, no que a mí me hubiera importado si lo era, pero por supuesto, eso él no lo sabía. Total que se valió de eufemismos para decirme que "...lo que a uno se le antoje" era sexo oral, sexo anal, no sé como le dicen, pero es como masturbación utilizando los senos de la mujer, ella arriba, de lado, estilo perrito y qué sé yo tanta cosa. Continuó el señor "Porque esas cosas no se hacen con la mujer de la casa, a ella se le respeta, esas babosadas asquerosas se hacen con mujeres de la calle".

Después de esto, ni siquiera le contesté, porque me dejó pensativa. No podía creer lo que acaba de escuchar.

En otra ocasión, mucho después de lo del taxi, fui al IGSS (Instituto Guatemalteco de Seguridad Social-Hospital-) y escuché a un par de enfermeras y señoras de la limpieza amontonadas hablando, todas pasadas de los 40 años. Yo era la única ahí donde ellas estaban y supongo que no les importó mi presencia, porque yo podía escuchar claramente de lo que hablaban. Y esto era lo que decían: Mujer #1 -" Vieran que estoy pensando en engañar a mi marido con fulano de tal "- , Mujer #2 - ¿Y porqué vos? Mujer#1 - Es que sólo lo mismo hacemos cuando tenemos relaciones, él arriba y yo abajo y ya me aburrí- Mujer#3 - Qué aburrido, mi marido es igual y cuando trato de sugerir algo disimuladamente, me sale con pensamientos de abuelito. Así que yo ya llevo rato poniendole el cuerno (engañandolo)- Mujer#1 - Yo ya me decidí que eso voy a hacer. Este otro señor que me conseguí, me cuenta las cosas que él hace y le gusta hacer...-

Para ese punto, las señoras se pusieron bien gráficas y yo por supuesto con la oreja bien parada, ya estaba aburrida de esperar y esa conversación definitivamente que le agarra el oído a uno. La conclusión es, que entre las 6 damas presentes, todas se quejaban de que sus esposos no hacían más nada fuera de lo normal y todas querían algo más y ahí puse las piezas del rompecabezas juntas, y me pregunté ¿Cuántos de esos esposos estarán yendo con las prostitutas a hacer, lo que sus respectivas esposas están dispuestas a hacer en casa? irónica la vida, pensé. Por supuesto, no es el caso de todo mundo, pero he escuchado más historias ajenas de ese tipo. Otro detalle que me parece curioso, yo pensaba que a la edad de estás damas, yo ya iba a estar "retirada", pero por lo visto, muchas mujeres todavía tienen bateria pasados de los 40, creo que lo voy a saber hasta que llegue ahí. Con su permisito, les dejo este tema para que lo devoren.