Pedro Cofiño

Yo nunca conocí al señor, así que no sabría decirles si era o no una buena persona, pero lo cierto es, que hizo un par de cosas buenas en general. Impulsó la construcción del autodromo donde fue atropellado (qué irónica es la vida). También contribuyó al renovamiento del Zoológico La Aurora.

Murió relativamente joven (59 años), pero me imagino que murió feliz, ya que no se puede decir que no vivió la vida al máximo. Según sé, solía conducir autos de carreras desde 1972 y se retiró hace uno o dos años. Era un exitoso empresario, nada mal, nada mal.

Tuvo y gozó de muchos lujos que la mayoría de nosotros no se atrevería ni a soñar. Yo tuve la oportunidad de estar en su casa de playa hace ya unos años. Recuerdo que pensé cuan perfecta era la noche; sólo el ruido del mar, las olas, el cielo bello y estrellado. Una extensa área de playa privada y solitaria, la piscina... una noche perfecta, lástima que yo sólo iba de pasada, ja ja ja.

Su compañía Cofiño Stahl, importa carros de varias marcas, entre ellos, los Toyota, uno de los carros de más venta a nivel nacional.