No sé a usté, pero a mi me encantan los chapinismos: esas expresiones coloquiales, precisas como el centavo y fieles a nuestro imaginario. Las tenemos siempre en la punta de la lengua porque fueron las primeras con las que escuchamos nombrar el mundo y las que nos permiten hoy decirlo sin ambigüedad ni distancias. Sin tapujos, pues.

No es lo mismo decir bolo que ebrio, ni chiche que seno, ni cuque que soldado. No es igual chonte que policía, ni cholla que parsimonia, ni choco que cegatón. Las imágenes que llegan con las segundas son... ¿cómo decirlo? Más nebulosas, más ralas, menos vívidas.

En otros lugares molestan, aquí, jocotean o friegan o amuelan. Por ahí se disgustan, aquí nos enojamos o nos mascamos o nos mosqueamos. En otro sitio podrán sentir asco, nunca tener ñáñaras. O miedo, pero jamás culío. O suerte, pero no leche.

En otros países critican, aquí pelamos; platican, aquí chachalaqueamos; otean, aquí pescueceamos. Por allá hacen trampa, aquí transamos. Algunos roban, aquí se huevea. Otro puede morir, nosotros petatiamos. Otros pueden perder el tiempo, nosotros papaloteamos.

Si usté es de Guate entiende que no es lo mismo tener shola que sheca, ni trompas que jeta, ni cubilete que cucufate.

Aquí tenemos canillas y tishas. Nuestras manos saben tentar y tantear y tashtulear, puyar y mallugar (magullar); acuchichar y molonquear. En Guatemala no consentimos, sino acuchuchamos.

Conocemos la textura del tetelque, la apariencia del pilishte, el precio de rascuache, el peso del tetunte, la medida de pushito.

Güiros y chirices los hay chipes y sholcos, shucos y quishpinudos. Patojos los hay shutes y relamidos, bagres y bayuncos. Nenas las hay largas y chulas y pizpiretas, patantacas y mishes. Hombres los hay cuenteros y pichicatos, bagres y nagüilones. Viejas las hay cuscas y fufurufas, chirmoleras y metiches. Negociantes hay pocos cabales y muchos trinqueteros y chuchos. Viejitos los hay chochos y chusemas. Políticos los hay solo choteados.

No hay quite. Las palabras nos reclaman. Somos de aquí, ¿verdá muchá?

Solamente en Guate nos ponemos Chumpa...

Cortesía de: Byron De Los Ángeles.